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Rebelión

Una mirada alternativa a la confrontación

Me vais a perdonar una intervención para redirigir el debate. Desde que se plantearon los artículos sobre el conflicto de Oriente Medio ya supuse que habría “movida”, pero  he intentado respetar al máximo vuestro ritmo sin intervenir en él: sólo se aprende de la experiencia si dejamos que ésta ocurra, no si yo intervengo para rectificar o “desbravar” las ideas, sea en artículos o en comentarios. Intentaré ahora, sin embargo, dar una visión que permita posturas reflexivas, a la vez que intento elevar el punto de vista. Todo eso mezclado con mis sentimientos, inevitables cuando uno piensa en sucesos tan trágicos.

En este contexto planteo la hipótesis de los tres bandos en lucha: 1) el de los que dominan Israel (grupos ultra, de línea dura, que obligan los gobiernos muchas veces  y hasta han llegado a matar a algún dirigenteque defendía posturas moderadas, por ejemplo, Isaac Rabin) , 2) el de los que dominan al pueblo palestino (la parte dura de Hamás y similares)y… 3)los ciudadanos palestinos e israelíes que sufren a los otros dos grupos y son los que mueren en su mayor parte. Y yo, por supuesto, me identifico con este último bando. O sea, soy palestino-israelí o israelí-palestino frente a los, a mi entender, indeseables dos bandos primeros.

Cuando veo  todo lo que aparece en televisión, no sé muy bien distinguir si es palestino o israelí el que está muerto y no me importa con qué bandera le entierran. Sólo me duele que tengan que enterrarlos. Tampoco me importan las cifras: un solo muerto es ya mucho. No llevo la cuenta. Tampoco sé muy bien si la bomba que sale de un avión de combate es más o menos potente o está más o menos justificada que un suicida que hace explotar un montón de explosivos en un centro comercial lleno (esto era muy habitual antes de que se edificara ese muro aberrante que ha sumido más en la miseria a muchos habitantes de la zona palestina) o si los misiles que lanzan algunos hacia Israel van bien dirigidos. Es evidente que las bombas de los aviones israelíes primero disparan y luego preguntan y eso es inadmisible (y más si viene de un gobierno democrático, que tiene que poseer autoridad moral). También es inadmisible lo que hacían, en su momento, los “mártires” palestinos  que se hacían explotar las bombas en autobuses israelíes y que, por supuesto, tampoco preguntaban ni distinguían entre mujeres, niños, ultras, amigos de palestinos o ¡incluso los propios palestinos! que estaban trabajando en Israel…

Al final, de todo esto maldigo hasta el fondo las posturas de “victoria o muerte”, en las que la muerte siempre es la de "los demás", no la propia de los que gritan consignas de ese estilo. Sólo me importa la enorme indefensión de la gente que muere en ambos lados y que no son precisamente los que mueven los hilos. Maldije a Sharon cuando entró provocando con chulería de cuartelero borracho en la Explanada de las mezquitas, pero también maldigo a esos jeques de Hamás ahítos de años y de odio que son viejos para todo menos para odiar hasta la extenuación y matar a los demás enviando a la muerte a supuestos mártires, aunque sean críos de quince años. Ninguno de estos elementos (sean del bando 1 ó 2) y los secuaces que jalean su odio mecánico y sórdido van a hacer que no lamente igual la muerte de un niño, de cualquier ser humano (¿palestino, israelí, iraquí, norteamericano,  sudanés, o esquimal?) No entiendo esos distingos… son solo niños que merecen vivir sin odio y en paz, son sólo hombres.

No me creo que Hamás sea un partido que lucha por la dignidad de nadie. Alguien que lucha por la dignidad humana no juega con la muerte de seres humanos ( y me refiero a los propios palestinos que dice defender). Y tampoco me creo que se pueda justificar al gobierno de Israel por el hecho de ser un gobierno democrático: un gobierno democrático no se dedica a lanzar bombas y a matar población civil. Además cualquier tonto se da cuenta de que si atacas así no vas a matar a los terroristas, porque los terroristas son ratas, que se meten pronto en las alcantarillas, mientras los demás mueren; así sólo puedes matar a niños que están en escuelas, a los cuatro pobres que no son de Hamás, y que no le importan a nadie, ni al gobierno israelí ni a los de Hamás (ya se ocuparán de utilizar bien los muertos ante las cámaras) que dicen proteger la dignidad de los palestinos provocando la muerte de los demás. ¿Qué dignidad puede defender quien acaba con su propio pueblo? ¿Qué dignidad defenderá cuando todo sea un montón de ruinas y de cadáveres?  

Creo que no deberíamos  entrar a medir cantidades de muertos ni a valorar de manera distinta cada muerto. Digamos mejor que existen dos pueblos, con virtudes y defectos como los demás, manipulados ambos por impresentables que hacen su agosto a partir del odio y la sangre, que no distinguen, en un caso, palestinos de terroristas ; y en otro iampoco distinguen gobiernos de la población que muere porque ha tenido la mala idea de comprarse una camisa el mismo día que estalla un suicida. No nos dejemos nosotros también manipular en esa jerga de odio y sangre. Si como decía Spinoza “todo es Dios”, estará exactamente igual en un palestino o un israelí. O sea, que siempre matamos al mismo Dios en ambos casos. Y nada más. Como decía John Donne, “nunca preguntes por quién doblan las campanas. Doblan por ti”.

 

Medalla de Cartón.Fito

Eladia es la responsable de que esto pueda parecer un programa de "peticiones del oyente", pero nos arriesgamos y ponemos algo más para conmemorar el 30 de Enero. Si la Oreja nos conmueve y nos llena de una tristeza indefinible, Fito nos llama a la rebelión. Aquí os dejo la letra.

Nunca se empieza una batalla tarde,
las penas siempre llegan enseguida,
tu siempre pides para nunca darme,
yo solo pido lo que tu me quitas.

Y el cielo que revienta de repente,
como un infierno que llegó deprisa,
tierra cobarde que a nadie defiendes,
pero no lo saben... pero no lo saben.

Esa bandera siempre huele a sangre,
triste paisaje... todo de cenizas,
distintas guerras... distintas ciudades,
el mismo fueqo que quemo Guernica.

Tu crees que estoy cantando en el desierto,
yo se que solo muere lo que olvidas,
hay corazones llenos de agujeros,
pero no lo saben... pero no lo saben.

Todo lo que no se ve,
lo que nadie nos contó,
lo que se quedo en la piel,
la memoria del dolor.
Que le den al general,
la medalla de cartón,
se la tienen que clavar,
llenita en el corazón.