¿Hay que intentarlo?
La ética Epicúrea, desarrollada por Epicuro (341-270 a.C) se basa en un tema que a lo largo de la historia ha preocupado a todas las secciones de la sociedad, la felicidad. Epicuro valoraba como placer fundamental la tranquilidad del alma y la ausencia de dolor: “la ausencia de turbación y de dolor son placeres estables; en cambio, el goce y la alegría resultan placeres en movimiento por su vivacidad”.
Para Epicuro, el criterio de la felicidad es el placer, pero no el placer tal y como lo conocemos hoy en día, si no el placer como ausencia de dolor (ataraxia)
Según él existen tres tipos de deseos:
Naturales y necesario: como serían comer, dormir,…
Naturales y no necesarios: comer platos sabrosos, placeres sexuales,…
No naturales y no necesarios: deseo de riqueza,…
Para Epicuro, este último grupo puede dar placer si se consigue pero mucho dolor si no se llega a él.
Ante esto se nos plantea la pregunta: ¿Qué es mejor?
¿Resultaría adecuado luchar por un deseo no natural y no necesario que nos lleve a la felicidad, aunque, si no es conseguido nos pueda producir dolor? O por el contrario ¿nos conformamos con aquellos deseos que no nos produzcan dolor si no los conseguimos?
¿No puede ser el dolor por no haberlo intentado, incluso mayor, al dolor por no llegar a conseguirlo?
¿Hay que intentarlo?